domingo, 3 de febrero de 2013

El nivel del ciclista, determina la eleccion de la bici.



Cuenta la leyenda que a principios de los años 70 un grupo de amigos en Estados Unidos comenzó a utilizar la bicicleta en caminos de tierra. 

La idea fue exportada a Europa, donde se adoptó con las bicicletas de ciclo cross, cambiando sus llantas delgadas por otras más anchas y aumentando su peso, con el propósito de tener más control sobre las máquinas y lograr que fueran más veloces en la montaña. 

En estos modelos caseros se marca el origen de un nuevo concepto de bicicleta que fue denominado mountain bike o bicicleta de montaña. De su éxito no cabe ya ninguna duda: el 60% de las bicicletas vendidas en todo el mundo desde 1985 son de monte, aunque tan sólo la mitad llega a rodar por caminos o veredas de tierra. 

Las mountain bike tampoco han quedado al margen de los avances tecnológicos, que se han centrado en investigar materiales ligeros y potenes para fabricar estas bicicletas. Así, los cuadros de aluminio han resultado decisivos para potenciar su popularidad y convertir a la mountain bike en la reina del mercado.


La mountain bike debe ser sobre todo cómoda y con un cuadro acorde con la altura de la persona que andará en ella. El mercado ofrece dos posibilidades: optar por una máquina de serie o encargarla a medida. 

La gama más baja de las bicicletas de serie, siempre de acero, ronda los 155 euros; si es de aluminio no baja de los 250 euros. Pero se impone la tendencia de encargar a medida bicicletas: se parte de 350 euros, y se eligen en catálogo el cuadro y otros elementos. 

Las tiendas especializadas ofrecen también la posibilidad de realizar híbridos: tomando como base una bicicleta de serie, se cambian las piezas o elementos a gusto del consumidor. Sea cual sea la opción elegida, conviene contar con un servicio de posventa o al menos apalabrarlo, ya que a los 30 días de uso de la bicicleta es necesario un ajuste de piezas.


Altura del asiento: debe permitir que, sentado en él, el pie estirado alcance el pedal, estando éste lo más cercano al suelo.

Sillín: hay que nivelarlo para que su posición sea perpendicular al eje de centro (donde se conectan los brazos de los pedales al cuadro) y que el filo o parte delgada del asiento quede lo suficientemente adelante para que el coxis no se resienta.

Manillar: la posición correcta es la que permite empuñar el manillar quedando los brazos ligeramente flexionados y la cabeza en posición de observar el suelo sin forzar los ojos en un ángulo de 45 grados.

Frenos: para frenar con facilidad, su posición debe ser cómoda. Si están mal colocados, las muñecas estarán forzadas, ya sea contraídas o estiradas.

Tamaño del cuadro: la causa más común de una mala postura en la bicicleta es el tamaño inadecuado del cuadro. Para saber si el cuadro tiene la medida adecuada a la estatura, hay que colocarse encima del cuadro de la bici, justo delante del asiento. 

Una vez ahí, se debe colocar la mano entre la entrepierna y el cuadro, y debe quedar una mano de distancia entre ellos. Si hay menos distancia, el cuadro es muy grande y hay muchas posibilidades de caídas; si hay demasiada distancia, el cuadro es pequeño y no se consigue la postura correcta.

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